American Intern. 1975 U.S.A. 95 minutos |
SCREAM, BLACULA, SCREAM
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Director : Interpretes : William Marshall Michael Conrad Pam Grier Richard Lawson William Marshall Don Mitchell Guión : Joan Torres, Raymond Koenig, Maurice Jules Fotografía : Isidore Mankofsky |
Debido al (incomprensible) éxito de BLACULA, el avispado Samuel Z. Arkoff produjo al año siguiente esta aburrida secuela que adolece de un guión deslavazado y pésimo en el que se advierten sobremanera las prisas que tenía la American International para distribuirla rápidamente y así aprovechar el filón antes de que la gente se hubiera olvidado de la olvidable película precedente. En SCREAM, BLACULA, SCREAM vemos como los restos del protagonista, de nuevo William Marshall, son devueltos a la vida mediante un ritual vudú que lleva a cabo un tipo bastante hortera y chulesco que se llama a sí mismo "el gran Willis"; lo curioso es que la reencarnación se produce gracias a la sangre de una paloma (!). |
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Blacula empieza por vampirizar a quien lo ha devuelto a la vida para hacer después lo mismo con sus amigos y amigas. El héroe de la película es un ex-policía coleccionista de arte africano (que vive en una fabulosa mansión, pero del que nunca se nos dice cómo se gana la vida) cuya novia, Lisa (Pam Grier, omnipresente en las "blaxplotations") es una experta sacerdotisa vudú que atraerá, desde su primer encuentro, la atención de Blacula. |
| Blacula, cuando no actúa como un chupasangres, es un verdadero "gentleman": bebe coñac, interpreta la sonata "Claro de luna" de Beethoven, dice galanterías... hasta que al final nos enteramos de lo que pretende de la chica: Blacula quiere destruir su cuerpo -según parece no le gusta la vida de vampiro (!)- para, mediante una ceremonia vudú, conseguir volver a África (!!). | ![]() |
| Durante la larga, anodina y absurda ceremonia, el vampiro y la mujer parecen mantener una especie de coito a distancia: ambos sudan, gimen, se mueven convulsivamente y dicen cosas como "sí, sí, ya, ya lo noto, sigue, sigue..." Una secuencia bastante penosa. |
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Dicha ceremonia es interrumpida ("coitus interruptus", por lo tanto) por el novio de la chica (¿celos, quizás?) y ante el peligro evidente que corre el héroe, Lisa acabará con Blacula clavando repetidamente una flecha en la estatuilla vudú que lo representa (?).
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| A pesar de la habitual brevedad de las películas de la AIP, ésta se hace especialmente tediosa; el argumento es tan gratuito y chapucero que nunca despierta el interés del espectador y los actores secundarios son bastante incompetentes. Era, pues, normal que la muerte de Blacula en esta película fuera su defunción cinematográfica definitiva. | ![]() |
La dirección de Bob Kelljan es rutinaria (tampoco podía hacer gran cosa con ese guión), bastante peor que su realización del díptico sobre el conde Yorga. |
FILMOGRAFÍA DEL CONDE DRÁCULA |