UNIVERSAL

1931

U.S.A.

104 minutos

DRACULA

VERSIÓN  ESPAÑOLA

 

 

Director :

George Melford

Interpretes :

Carlos Villarias

Carmen Guerrero

Lupita Tovar

Barry Norton

Pablo Alvarez

Eduardo Arozamena

Guión :

Baltasar Fernández

Fotografía :

George Robinson

 

 

En los primeros años del cine sonoro era práctica común que de aquellas películas que tenían perspectivas de éxito se hicieran versiones en varios idiomas. A menudo lo único que cambiaban eran los actores, siendo el guión y los decorados los mismos.

Cuando por la tarde acababa su trabajo el equipo del DRACULA de Browning, empezaba la labor de la "troupe" del DRÁCULA de Melford. carlos.jpg (3404 bytes)
carlos.jpg (3404 bytes) Este director cambió la planificación de muchas escenas con respecto a la versión inglesa; en algunas (las menos) incluso supera a Browning, pero el pobre George Melford (quien, por cierto, no hablaba ni una sola palabra de español) no pudo con un lastre pesadísimo: la infame actuación de los actores más histriónicos de toda la historia del cine de habla hispana.
Un dato basta: las dos películas tienen el mismo guión, pero la versión española dura media hora más; pueden ustedes imaginar la lentitud tediosa de la dicción del elenco actoral, en particular de Carlos Villarias (Villar (?) en los títulos de crédito) como el conde y de Eduardo Arozamena como un van Helsing que gusta de hacer una pausa cada tres o cuatro palabras y enfatizar hasta los diálogos más banales. carlos.jpg (3404 bytes)
carlos.jpg (3404 bytes) Si a ello añadimos que la adaptación del texto inglés a cargo de un tal B. Fernández Cué es de una pedantería trascendente hasta el ridículo y que las expresiones están plagadas de arcaísmos y de giros "demodés" ya en los años 30 podremos hacernos una idea de la sensación de pesadez y aburrimiento que invade al sufrido espectador.
George Melford no tenía, evidentemente, el talento de Browning y ello se evidencia en las escenas claves del principio de la cinta. Mientras que el futuro director de FREAKS combina, en la escena de la llegada de Renfield al castillo de Drácula, diferentes planos e incluso alterna el punto de vista de los dos personajes, consiguiendo así una progresión narrativa que nos va introduciendo en el mundo sobrenatural de los dominios del conde, Melford se limita a un suntuoso "travelling" de acercamiento para seguir la escena con un plano medio de ambos personajes; una resolución, pues, más adocenada y vulgar. carlos.jpg (3404 bytes)
carlos.jpg (3404 bytes) Del mismo modo, las escenas previas a la presentación de Drácula son muy inferiores.Mientras Browning utilizaba un montaje sincopado de imágenes fragmentadas que al ser vistas de forma consecutiva otorgaban al personaje y a sus mujeres un halo de misterio y malignidad muy sugerente, la versión española nos muestra una secuenciación de planos convencional, con el conde saliendo del ataúd acompañado de una nubecilla más bien grotesca (de hecho, no sale del ataúd sino de detrás del ataúd (!); el efecto es penoso) y, además, sustituyendo la mirada hipnótica de Lugosi -su mejor recurso como actor- por las extrañas muecas de malvado de opereta, ciertamente risibles, con que nos obsequia Villarias.
Por otro lado, algunos momentos de esta cinta son superiores a la versión inglesa. En particular el viaje por mar de Drácula y Renfield hacia Inglaterra. La película de Lugosi presenta esta escena muy alejada de la concepción original de Browning a causa de las imposiciones del productor, Carl Laemmle Jr., y resulta enormemente confusa. Melford nos presenta los planos de los marineros aterrados ante la aparición del vampiro en un montaje sincopado de enorme efectividad. carlos.jpg (3404 bytes)
carlos.jpg (3404 bytes) El plano que cierra la escena, con Renfield gritando por un ojo de buey produce una sensación de horror auténtico que aparece en muy contadas ocasiones a lo largo del metraje. También el clímax  es muy sugerente y el plano final que reúne a van Helsing de pie en la parte inferior de la imagen y a Harker y Eva (sic. ¿Por qué se cambió el nombre de Mina?) subiendo por la enorme escalinata en la zona superior del plano es ciertamente impresionante. Una conclusión magnífica.
De todos modos, y para finalizar, digamos que este DRÁCULA hispano es una película bastante mediocre (como, por otro lado, era la mayor parte de la versión inglesa), que presenta un protagonista acartonado, anquilosado, un malvado sin ninguna sutileza. carlos.jpg (3404 bytes)
carlos.jpg (3404 bytes) Era pues fácil que con esta visión primera del mito la degradación del mismo en la Universal fuera una decadencia previsible. Drácula volvería a aparecer en diversas "ensaladas de monstruos" y acabaría sus días en la productora siendo objeto de las chanzas sin gracia de Bud Abbot y Lou Costello.
Y como dato anecdótico digamos que la vigilancia censora y la presión de los productores fue menor en esta versión que en la que se hizo en lengua inglesa. Esto se puede observar en la escena del barco antes citada y, sobre todo, en los generosos escotes del vestuario de Lupita Tovar, que contrastan con la pudibundez de la ropa que lucía Helen Chandler en la cinta de Browning. carlos.jpg (3404 bytes)

FILMOGRAFÍA DEL CONDE DRÁCULA

Drácula 1931FILMOGRAFÍALa hija de Drácula


Sin embargo, la película tiene sus admiradores, pensamos que más por su condición de rareza, de obra perdida recuperada (no se conservaba ninguna copia hasta que apareció una en La Habana hace pocos años), o simplemente por esnobismo de "connaisseur", que por los méritos más bien escasos del filme.